martes, 4 de octubre de 2011

Baila, baila ángelito negro.
Siente la brisa en la cara,
el olor a sal que procede del mar.
Siente la libertad de la noche.
Baila hasta caer rendido, riete a carcajadas de todos
los problemas y vuela, vuela muy alto.
Alto hasta casi alcanzar la Luna. Respira hondo y gira
sobre ti hasta marearte, hasta caer sobre la arena aún
caliente del sol de horas atrás.
Grítale al cielo lo feliz que eres pero en la mañana no vuelvas
a llorar más, ángelito negro.
Sonríe y pierde el color oscuro que tomaron tus alas,
descongela el hielo que habita tu corazón.
Enfréntate al mundo con la mejor de tus sonrisas.